FUNDACION AYU

IDM

Instituto para el Desarrollo de la Mixteca A.C.

Presentación

El fundador

FUNDADOR

Heladio Ramírez López

Fundación Ayú; Instituto para el Desarrollo de la Mixteca A.C. y Fundación El Gran Olvidado A.C.

Nació en el pueblo de Santa María Ayú, del municipio de Huajuapan de León, estado de Oaxaca, México. Es Licenciado en Derecho. Fue presidente de la Asociación de Jóvenes del Sureste de la República Mexicana, Fundador y Presidente de la Tribuna de la Juventud, Asociación Nacional de Discusiones Libres.

Ha ocupado diferentes cargos en el sector público: Diputado Federal, Senador de la República, donde se desempeñó como Presidente de las Comisiones de Trabajadores Migratorios y Asuntos Indígenas, de la Comisión de Asuntos Alimentarios; Secretario de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, e integrante de las Comisiones de Asuntos Indígenas; Asuntos Migratorios; Medio Ambiente y Recursos Naturales; Desarrollo Social; Reforma Agraria y relaciones Exteriores. Fue Gobernador Constitucional del estado de Oaxaca, así como Presidente de la Confederación Nacional Campesina y Presidente de la Conferencia Continental de Productores Rurales, donde participan organizaciones de América Latina y el Caribe. Actualmente es senador de la República y preside la Comisión de Desarrollo Rural.



RAZONES

FUNDACIÓN AYÚ: Hacia un futuro diferente

Una explicación necesaria...

“La Política, como toda actividad humana, únicamente se dignifica con la obra perdurable en beneficio del pueblo. Por eso he vivido con intensidad esa pasión mexicana por la justicia social, la equidad, la democracia y el nacionalismo que deben ser esencia del quehacer político. Y, al hacerlo, he luchado incansablemente por las causas más justas y nobles de los mexicanos más pobres, desde las posiciones y con las armas que puso en mis manos toda mi capacidad de hijo del pueblo mixteco.

Los resultados de esa lucha son muchos, pero modestos en relación con la magnitud de los problemas. No porque esos logros hayan sido pequeños o intrascendentales, sino porque no corresponden a las grandes exigencias de cambio de nuestra compleja realidad. Tampoco al elevado nivel de nuestras aspiraciones. Así ocurre con la causa de la Mixteca, la dulce patria chica de mis mayores. Una cusa que atañe, por igual al destino del pueblo mixteco y a la construcción de México como la patria justa que la mayoría de los mexicanos soñamos.

En este nuevo milenio, el mundo vive un proceso de transformación vertiginosa, que está sacudiendo la conciencia de la humanidad. Sin embargo, en la región donde se ubica el pequeño pueblo donde nací, Santa María Ayú, parece que no ha pasado nada; que el tiempo está detenido. Allí se vive la cotidianeidad del apremio, la historia acumulada de sufrimientos en pueblos agobiados por la marginación y la pobreza.

Desde mi primera campaña política, en contacto más íntimo y amplio con la realidad de esas comunidades pobres, y después de platicar y escuchar con atención y respeto a miles de campesinos, me pregunté con sincera inquietud cuál sería el mejor camino para transformar ese drama social y encontrar una solución apropiada al tamaño del problema.

He intentado, desde entonces, comprender los procesos y tendencias que caracterizan la vida en esa región, buscando explicar las causas de la pobreza y la marginalidad, y ver con claridad las respuestas capaces de erradicarlas.

Eso me condujo a actuar, no en solitario, sino en solidaridad y movilizando a todos, especialmente, a los que sufren con mayor intensidad los agravios de una humillante situación de desigualdad que tiene causas estructurales y, por tanto, sólo puede ser cambiada con el esfuerzo de todos”.

Heladio Ramírez López
 
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